La revolución de Airbnb ha llegado con fuerza a Punta Cana. La demanda de alojamientos alternativos, más personalizados y económicos que los hoteles tradicionales, ha transformado la lógica de inversión en el mercado local.
Actualmente, más del 60% de los alojamientos turísticos ofertados en Punta Cana están disponibles a través de plataformas como Airbnb, Booking o Vrbo.
Se trata principalmente de viajeros jóvenes, familias o grupos que buscan comodidad, buena ubicación y precios más accesibles, con la ventaja de tener cocina, salas y otras comodidades domésticas.
Airbnb ha abierto la puerta a inversionistas individuales que desean generar ingresos pasivos con poco capital inicial.
Una propiedad bien ubicada puede generar entre USD 1,200 y 2,500 mensuales, dependiendo del tamaño, amenities y temporada.
Gracias a la fuerte demanda turística, las tasas de ocupación en propiedades de corto plazo suelen ser mayores que en alquileres tradicionales.
Aunque rentable, este modelo de negocio presenta desafíos que el inversionista debe tener en cuenta.
Algunas zonas de Punta Cana ya están aplicando regulaciones sobre alquileres de corta estancia. También hay que declarar ingresos y pagar impuestos correspondientes.
La popularidad del modelo ha incrementado la oferta. Para destacar, se requiere calidad en diseño, atención al cliente y gestión profesional.
La gestión eficiente de propiedades tipo Airbnb es la clave para una inversión exitosa.
Espacios modernos, decoración de buen gusto, buena iluminación y equipamiento completo elevan el atractivo y justifican tarifas premium.
Contratar una empresa especializada en property management permite ofrecer un servicio más eficiente, con atención al cliente 24/7, limpieza, check-in/out, y manejo de reseñas.
Numerosos inversionistas han convertido pequeñas propiedades en negocios rentables, gracias al auge del alquiler vacacional.
Ejemplos de inversores que compraron apartamentos en zonas como El Cortecito o Los Corales y recuperaron su inversión en menos de 5 años.
Proyectos como Serenissima, Cana Pearl o Blue Marlin Beach Resort han sido diseñados con enfoque Airbnb y muestran tasas de ocupación superiores al 80%.
Las proyecciones indican que el mercado seguirá creciendo, aunque con mayor regulación y profesionalización.
Se prevé una mayor demanda por propiedades con certificación sostenible, espacios híbridos (trabajo + ocio) y amenidades como rooftops, coworking y spas.
Invertir en propiedades adaptadas a este modelo desde su diseño (Airbnb-friendly) será clave para maximizar retorno.
El modelo de alquiler vacacional ha llegado para quedarse. Si se gestiona adecuadamente, puede ser una fuente constante de ingresos y una puerta de entrada accesible al mercado inmobiliario dominicano.
Aunque implica una gestión más activa, los beneficios superan ampliamente los retos cuando se cuenta con una buena estrategia.
Invertir en Punta Cana con enfoque Airbnb no solo es posible, sino altamente rentable.